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Russell Banks y «La gran novela de Miami»

Uno de los autores más prolíficos y destacados del circuito editorial estadounidense es Russell Banks (Massachusetts, 1940). Su trayectoria, que supera la veintena de títulos entre novelas, cuentos, poemas y ensayos, lo ha hecho merecedor del prestigioso premio Dos Passos, así como de numerosos reconocimientos y algunas adaptaciones a la pantalla.

Banks tiene dos grandes obras, muy complejas, muy potentes, ambientadas en Miami: Lost Memory of Skin (2011) que narra la historia de The Kid, un depredador sexual apenas mayor de edad que vive bajo un puente con otros acusados por el mismo delito y Continental Drift (1985), que relata dos historias independientes, protagonizadas por Bob DuBois y Vanise Dorsinville, en su periplo por llegar a Miami –DuBois desde el interior del país y Dorsinville desde Haití– en busca de una vida mejor.

Continental Drift (finalista del Pulitzer en 1999) es muy probable que sea la novela más vasta y ambiciosa escrita hasta ahora en lo que se refiere a literatura miamense. Una primera lectura nos presenta a dos inmigrantes que ven en Miami a la tierra prometida —tema hoy algo recurrente, trillado, aunque en su momento fuera novedoso—. Pero como toda gran obra, Continental Drift admite varias lecturas: es una novela que presenta el choque cultural entre el anglo y el afroamericano, una acerca del contrabando humano proveniente de Haití y también una sobre la crisis de identidad: Du Bois emigra desde Nueva Inglaterra a una Miami inesperada, en la que se desconoce a sí mismo y pierde la brújula de su vida, cae bajo, se denigra. Todo esto enmarcado en ese Miami ochentero que fue un universo donde abundaban la droga, los negocios sucios y la violencia.

A pesar de tener casi 30 años de publicada, Continental Drift representa a Miami con total vigencia: las temáticas que aborda siguen siendo titulares en los noticieros de las diez o en las primeras planas de los diarios.

Russell Banks, que vive una mitad del año en New York y otra en Miami, es un autor que sin duda se dejó atrapar por los encantos y desencantos de esta ciudad para recrear sus ficciones. Sus obras son las de un narrador que conoce las calles de primera mano, las ha respirado, las ha sentido, tiene claro el caótico e interesante mosaico étnico y cultural que es Miami, no como otros autores anglo que escriben sobre el contexto local “sin salir del aeropuerto”.

Novelas como Lost Memory of Skin y esa gran novela de Miami que es Continental Drift, que representan la realidad de una ciudad más hispana que anglo, sería lógico que fueran libros de cabecera para todo lector hispano miamense, pero Russell Banks no es muy leído en español, el sello editorial Anagrama apenas tradujo dos o tres de sus libros hace varios años, que lamentablemente ya no se encuentran en los escaparates de las librerías.

Artículo publicado en El Nuevo Herald el día 9 de octubre de 2014