Una novela para la clase media de Miami

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El especial de los miércoles en el restaurante cubano La Carreta es el fricasé de pollo por $7.95. El ruido entre el choque de platos y cubiertos, y el desfile de meseras alzando azafates, ese día no dan tregua. Pero quizá lo más atractivo sea sentarse a disfrutar del ambiente familiar que impregna el lugar, algo que se echa mucho de menos en Miami.

The Epic Fail of Arturo Zamora (Penguin Random House – 2017), debut literario de Pablo Cartaya (Miami, 1977), cuenta la historia de Arturo Zamora, un estudiante de high school que pasa sus vacaciones de verano lavando platos en el restaurante de su abuela, “La cocina de la isla”. A los pocos días de estar lidiando con torres de trastes sucios, Arturo advierte que el contrato de arrendamiento del restaurante no será renovado porque lo demolerán para edificar uno de esos edificios mall, del suelo al cielo, que se han apoderado de Miami. “La cocina de la isla”, cuyo plato tradicional es el fricasé de pollo, es el espacio que reúne a todos los Zamora: primos, tíos, padres, abuelos; resultando así en un punto en el cual convergen tres generaciones de inmigrantes, que van desde los que no hablan el inglés, pasando por los que lo aprendieron como segunda lengua, hasta los que no pueden articular más de dos palabras seguidas en español. En este cocktail de idiomas, con versos de José Martí como melodía de fondo, recetas, cafecitos, nostalgia e incertidumbre, nuestro personaje, además, dará sus primeros pasos en el amor. Esta novela es el cuadro de costumbres de una familia de clase media ya asentada en Miami, el reflejo de una tradición, algo que, en esta ciudad de idas y vueltas, en la que pocos se animan a echar raíces, y divorcios al por mayor, suele apreciarse más en la comunidad cubana que en cualquier otra, por la cantidad de años que lleva asimilada aquí.

Hijo de inmigrantes cubanos, Cartaya vivió su niñez en Miami, luego emigró a España y New York –aunque esperaba con ansias los veranos para regresar de New York a pasar toda la temporada con sus abuelos–. Esas épocas marcaron mucho su vida: “Fue entonces cuando me di cuenta que Miami tenía algo que la hace única, y es el hecho de vivir en comunidades. Es una vida de pueblito”. A los dieciséis volvió a este lado de la Florida –donde reside actualmente–, con sus padres y estudió el High School.

Sobre el tablero de la literatura local aún hay muchas cartas por jugarse. En él cohabitan el español y el inglés. El primero es muy pronto para definirlo, mientras que en el segundo hay un predominio del género noir. Sin embargo, los años en esta ciudad en ciernes van pasando, sus pobladores se reciclan y con ello surgen nuevas voces narrativas, bastante jóvenes, que se nutren de referentes como el del inmigrante latinoamericano herencia de los padres y el anglo del sistema donde han crecido. El resultado de este mix son obras que reposan entre el limbo de dos culturas, como es el caso de Pablo Cartaya y varios más que ya han dado cuenta de este registro.
Publicado en El Nuevo Herald el junio 10, 2017

 

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