Volver a morir, trazos de una identidad literaria

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morirRosana Ubanell

Editorial: Penguin

Páginas: 304

Ernesto Rocamador terminó su jornada de ejercicios y salió del gimnasio hacia su casa. Era una tarde sin mayores sobresaltos, bajo el atardecer rojizo de Miami, hasta que un incidente lo hizo desviar su camino y dirigirse a su consultorio veterinario. Ahí sintió mareos, náuseas, cierto malestar extraño… Cuatro días después se celebraría su misa de difuntos.

Tras la misteriosa muerte de Ernesto, su viuda, Genoveva, contratará los servicios del detective privado Nelson Montero —una versión totalmente miamera del inspector Mario Conde del escritor cubano Leonardo Padura— para esclarecer lo sucedido. Montero se encontrará con hechos inexplicables relacionados con el difunto que lo mantendrán en vilo hasta la última página de la novela y lo llevarán a recorrer todos los rincones de la ciudad. De la mano del inspector, nosotros también nos adentraremos en los suburbios del Southwest, Hialeah y La Pequeña Habana, y conoceremos todo su folclor clasemediero bajo. También daremos un paseo por las calles más elegantes de Coral Gables y nos sentaremos en alguna de sus mansiones a tomar té o café.

Seguimos con la saga de libros sobre Miami. En nuestra edición anterior reseñamos Miami. Turistas, colonos y aventureros en la última frontera de América Latina de Hernán Iglesias. En esta oportunidad llegó a nuestras manos Volver a morir, de la española Rosana Ubanell, libro acogido con muchísimo entusiasmo por el medio editorial estadounidense, así como por productoras de cine y televisión, y por el público lector.

Resulta curioso que Miami, un Macondo de población quijotesca, casi no tenga sus propios referentes literarios. Ya sabemos que la nuestra es la ciudad de los tópicos y que uno de ellos será siempre: “Miami es la ciudad más antiliteraria del mundo”. Pero también es verdad que los tópicos suelen tener poco de cierto y mucho de leyenda urbana. No hay que olvidar, entre otras cosas, que anualmente se lleva cabo una buena Feria Internacional del Libro, ni que no son pocos los escritores que viven acá. Así y todo, la literatura es prestada y no propia: si bien se gesta aquí, entre sus páginas corren mayormente las lágrimas del exilio cubano —una literatura de muy buena calidad, sí, pero focalizada en asuntos de la isla o en el proceso de adaptación de los cubanos recién llegados a la metrópoli— o en ellas leemos a autores de distintas nacionalidades, dispersos, que son más identificados como narradores de su país que como narradores de Miami. Siendo objetivos, podemos decir que en Miami hay un circuito literario con muy buenos elementos, pero segmentado, sin unidad, y que no logra cortar el cordón umbilical con sus raíces.

No es ese el caso de Rosana Ubanell. En Volver a morir, la autora “despeluca” todo tópico, escribe sin prejuicios, le arranca a Miami la etiqueta de contrapunto entre presente y pasado, toma los elementos que encuentra a su alrededor para crear su universo narrativo y nos presenta una novela que transcurre en un Miami coloquial, con sus calles, su lumpen, sus días y sus noches; una historia que no necesita del “fenómeno Miami” para tener un significado: podría contextualizarse en Madrid, Buenos Aires, Bogotá o Ulan Bator.

Si bien el objetivo de la autora no es dar a conocer la ciudad ni prefigurar un cuadro costumbrista, sino que su propuesta es, desde la ficción, llegar al lector con una novela de suspenso y humor, desde acá preferimos asumir Volver a morir desde la primera perspectiva. Creemos que es la primera novela —o una de las primeras: hasta ahora no conocemos otra, por eso hacemos la salvedad— en crear un referente propio en la literatura de Miami.

Quienes de alguna manera estamos vínculados con el entorno cultural, sabemos que esta novela es necesaria. Hoy en la ciudad hay mucho apoyo a la producción y difusión artística: se patrocinan las ferias de arte contemporáneo más grandes del mundo, se hacen puestas en escena que nada tienen que envidiar a las de Broadway y se invierten millones de dólares en implementar museos, pero la literatura debe ser una de las manifestaciones de arte menos valoradas. Y es que, si en las librerías circularan más libros vinculados con Miami, sin duda la literatura encontraría apoyo y poco a poco se consolidaría en la comunidad literaria hispana internacional. Ojalá Volver a morir haya sentado un precedente, y que en un futuro no tan lejano podamos hablar de una literatura de Miami: una literatura de nuestra ciudad.

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1 Comentario

  1. Pedro, ¡vaya sorpresa tu crónica de la novela! Millones de gracias. Aparte de ser mi ciudad y mi hogar, Miami me enamoró desde el primer día que me trasladé a vivir en ella, hace ya una década y, como muy bien apuntas, la ciudad es tan protagonista de Volver a morir como el detective Nelson Montero. Sin Miami, nunca hubiese sido escritora. Gracias a tí, a todos mis amigos de todo el continente y a Miami por convertirme en lo que hoy soy.

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